¿La pasión es real?

21.06.2022, Anna Comet

 

¿Qué es lo que nos hace saltar de la cama con ganas? ¿Qué es lo que siempre tenemos en la cabeza y nos arranca una sonrisa? ¿Qué es lo que, aunque nos sentimos cansados/as, no nos cuesta hacer? ¿Qué es lo que pasa por delante de otras prioridades?

 

¿Lo hemos pensado alguna vez? Seguramente existe algo que respondería a estas preguntas. Y esa cosa, sea cual sea, si existe, es algo que hacemos con pasión.

 

Si buscamos en el diccionario el significado de la palabra “pasión” nos encontramos hasta 12 definiciones –algo no muy habitual-, algunas de ellas contrapuestas. Es una palabra muy intensa, en todos los significados, tan intensa que es uno de los principales motores que mueve a las personas.

 

Cuando sentimos pasión por algo no nos cuesta hacerlo o lo hacemos de mejor agrado. No necesitamos grandes motivaciones externas para seguir con aquello, sea lo que sea y cueste lo que cueste.

 

 

Pero ¿la pasión, nos viene de serie o tenemos que buscarla?

 

Hay un poco de ambas partes. Es evidente que tener predilección por una cosa en vez de otra no se escoge, nos viene dado. Tanto porque nos ha maravillado y tenemos una inclinación viva o, porque a medida que lo hemos ido conociendo y viviendo, nos ha ido calando, emocionando y deslumbrando.

 

Pero no siempre podemos sentir de forma inherente esa pasión. Somos humanos, tenemos sentimientos y preferencias. Pasamos épocas durante las cuales nos sentimos más o menos motivados por las cosas, nos apasionen o no. Periodos durante los cuales cuesta un poco más encontrar la gracia a lo que siempre nos ha llamado la atención, agradado y motivado; y épocas durante las cuales sólo vivimos por aquello.

 

Hay que saber gestionar tanto los momentos bajos para seguir animados como los momentos álgidos para no dejar de lado el resto de las cosas que nos rodean y que conforman nuestras vidas.

 

Aquellas personas que tienen la suerte de sentir pasión por algo de forma prácticamente natural, aquellas que se sienten atraídas con fuerza, tienen la ventaja de poder luchar por conseguir lo que les llama o por trabajar incansablemente.

 

Saber encontrar lo que nos gusta y nos llama a menudo no es fácil y hay que ponerle de nuestra parte para darnos cuenta de qué cosas son las que nos despiertan esta pasión.

 

Sentir pasión no significa que sea fácil. Sentirnos atraídos por el trabajo, por una actividad, por un deporte, por un hobby no significa que no tengamos que poner esfuerzo y todos nuestros sentidos para que salgan bien las cosas, pero seguro que, si encontramos lo que nos gusta, el camino será mucho más sencillo y tendremos más recursos para generar objetivos y trabajar para conseguirlos.

 

La pasión es personal y sólo la podemos valorar cada uno/a de nosotros. Los objetivos son personales y únicos. Nunca debemos dejar que nadie los menos precie y, por encima de todo, no seamos nosotros mismos/as quien lo haga.