Estrategias para no abandonar la actividad física

20.09.2022, Anna Comet

 

Durante el mes de marzo hablamos de estrategias que podían ayudarnos a iniciarnos en la actividad física y cómo introducirlas en nuestro día a día.

 

Con el artículo de hoy, buscaremos estrategias para mantener la motivación y no abandonar una vez hemos conseguido dar el primer paso: empezar.

  

Una de las primeras reglas que puede parecer algo absurda, pero que es muy importante es organizarnos la semana previamente y tener claro qué momentos vamos a dedicar a la actividad física. Marcarlo en nuestra agenda como un elemento importante puede ser de ayuda, de esta forma el deporte formará parte de nuestras prioridades y no lo dejaremos de lado.

 

Buscar compañía con la que compartir la actividad ayuda a mantener el compromiso con uno/a mismo/a y con la o las personas con las que nos hemos comprometido. Aparte, ese rato de la semana que sabemos que veremos a los compañeros/as, también será un elemento socializador.

 

El día o días que tenemos marcados para la actividad física, debemos coger siempre la ropa – sea en el coche, en la mochila, o bien tenerla preparada en casa a primera vista - aunque tengamos poco tiempo o pocas ganas, entramos en el coche gimnasio, salimos a andar o correr, zambullámonos en la piscina, vamos a la partida de pádel. El poco rato que hagamos siempre será mejor que nada.

 

Tener un vínculo económico nos ayuda a mantener un compromiso. Si somos de los que realmente nos cuesta mucho, pero tenemos muy claro que queremos hacerlo, el hecho de estar inscritos en un gimnasio, en un club donde jugar a pádel o tenis, en una piscina donde nadar o recibir los servicios de un entrenador personal, nos puede ayudar a mantener ese compromiso.

 

Cuando ya llevemos un tiempo practicando sabremos que, a menudo, nos cuesta mucho empezar pero que la sensación de terminar es muy placentera. Tengámosla presente y cuando nos entre la pereza, seamos capaces de pensar en cómo nos sentiremos al terminar. ¡Vamos a buscar ese estado que nos gusta tanto!

 

Por tanto, y ligado a este último punto, debemos intentar que nuestra actividad física siempre tenga un final agradable. Si hemos salido a correr o andar, hagamos el último tramo más suave y relajémonos. Si hemos ido a nadar, tomémonos unos pequeños instantes para flotar en el agua y sentir la agradable sensación de la ingravidez y de la musculatura trabajada pero ya relajada. Si hemos ido a hacer una partida de pádel o de algún otro deporte en equipo, guardémonos 5 minutos para comentar la partida y reír.

 

Los relojes multisports o las aplicaciones del móvil que registran la actividad ayudan a ver los progresos y mantenernos conectados con nuestra propia actividad. Son una buena referencia para los que quieren medir la práctica y buscan avanzar.

 

Por último, también podemos proponernos retos a nosotros mismos o con los compañeros/as para aumentar la motivación. Incluso hacernos autorregalos al conseguir metas concretas durante la semana o lo que nos hayamos marcado.

 

Pero lo más importante de todo, debemos priorizar nuestro bienestar. Si nosotros estamos bien, será mucho más fácil que todo nuestro entorno funcione: familia, trabajo, amigos... Está muy bien pensar en los demás, pero también hay que dejar un rinconcito para nosotros.